Un universo llamado Richard Mille.

Un universo llamado Richard Mille.

Por: Oscar Gómez Cruz.

 

Imagínese a usted mismo, pensando en su siguiente proyecto. Muy posiblemente buscaría dedicarse a lo que a usted más le apasiona, pero cabe también la posibilidad de que por su mente aparezcan cifras, responsabilidades, dudas y hasta miedo, que harán que postergue sus planes para “más adelante”. La conclusión a la que muchas personas llegan cuando piensan en dedicarse a lo que más les apasiona, es que no siempre es posible hacerlo en el momento que uno quiere, a menos que piense usted como Richard Mille.

Este francés visionario y soñador un buen día dijo: voy a hacer las cosas a mi manera. Y transformó el mundo de la alta relojería para crear, un universo propio. Richard Mille era un alto ejecutivo del mundo del lujo trabajando para la sección de relojería de Mauboussin, y hacia lo que hacen los ejecutivos de este sector: viajar mucho (padeciendo el consecuente Jet Lag), asistir a juntas interminables, visitar a distribuidores para darles a conocer políticas, precios y estrategias de mercadotecnia; someter a consejos de administración ideas de transformación o desarrollo de nuevos productos, que muchas veces se quedan estancadas en la burocracia.

Es una vida interesante pero no suficiente para alguien a quien le gusta vivir bajo sus reglas. Richard Mille imaginó y se avocó a diseñar un reloj que le gustara a él, con el que él mismo se sintiera cómodo usándolo en todo momento; y como un asiduo aficionado de la Fórmula Uno y en general de todos los deportes de motor, se imaginaba un reloj que fuera realizado utilizando lo último en tecnología; tanto de materiales como de desempeño mecanico.

En su mente la tradición de manufactura relojera suiza no estaba peleada o disasociada con los avances tecnológicos del siglo XXI. Todos podemos ver y admirar a Juan Manuel Fangio corriendo a gran velocidad en los documentales de la Fórmula Uno, pero nos resulta impensable ver a Lewis Hamilton o a Sebastián Vettel vistiendo un casco para jugar polo adaptado para correr (como sucedía en la época de Fangio), unos gogles, vistiendo camisa de manga corta y no ver cinturones de seguridad por ningún lado. La tecnología actual ha evoluciando a niveles increíbles y el desarrollo de materiales incrementan el desempeño debido a la ligereza y resistencia, la potencia y también la seguridad.

La Fórmula Uno, la industria en general, las artes, la arquitectura, requieren de innovación, investigación y nuevas aproximaciones a lo establecido, de otra manera el desarrollo se detendría y viviríamos simplemente, adicionándole aderezos a lo ya existente.

Así que en la mente de Richard Mille había más que la idea de un negocio, la posibilidad de materializar su pasión en una filosofía, el producto que surgió en aquel momento resultaba difícil de medir y cuantificar en términos de negocio por una sola razón: ¡no existía!, no había nada en el mundo de la alta relojería que fusionara la tradición y principios de muchos siglos, con la modernidad de la tecnología del siglo XXI, tanto en materiales como en diseño y eficiencia mecánica.

 

Mille, explica: “El reloj Mille es el resultado de un nuevo sistema global de creencias. Cada aspecto del reloj, desde la manera en la que fue conceptualizado, hasta la manera en la que fue construido, pasando por los materiales utilizados y su estética; fue el resultado de este sistema global basado en tres principios: resistencia superior a los golpes, máxima ligereza y máxima ergonomía. Quería hacer relojes de la misma manera en la que los autos de F1 son creados, como máquinas de ensueño de alto desempeño sin el más mínimo indicio de escatimar o comprometer lo que sea en su desarrollo”. (Revista The Rake, the modern voice of classic elegance, Richard Mille Special Edition).

Continua: “basado en el proceso de toma de decisión que seguí cuando creé mi primer reloj, me debí haber despedido a mí mismo. Cada vez que llegaba al punto donde podía elegir entre alternativas de menor costo u otras mucho más caras pero extremas, siempre me fui por las extremas. Todo el mundo me dijo que estaba cometiendo un suicidio comercial”. (ibid)

La pasión de este hombre superó las críticas y como comenta: “esto me permitió darme el hermoso lujo de rechazar el proceso que todo CEO (Chief Executive Officer o Director General) pasa cuando desarrolla un producto. Yo no propuse mi producto y comencé a hacer concesiones o compromisos en calidad de materiales para llevarlo a un presupuesto establecido. Yo lo desarrolle y dije, “cuesta lo que cuesta y punto”. Cuando todo estuvo terminado, tabulé el precio que debía tener y entonces me di cuenta de que estaba totalmente fuera del mercado, más del doble de cualquier tourbillon existente” (ibid)

A pesar de esto y seguro de que su reloj movería pasiones, se dijo: “ya veremos, estaba seguro de que tendríamos clientes pero no sabia cuántos”. Esta “locura comercial” significaba una gran apuesta. El diseño de cada componente, la selección y utilización de cada material, de cada tornillo, platina, puentes, cristales, caja, bisel, corona, fue creado únicamente para Richard Mille, y el precio evidentemente lo reflejaba.

Aquí no había economías de escala, no había producción ya no digamos limitada, existía un reloj, el primer RM001 Tourbillon, el primer bebé, el hijo rebelde que a pesar de tener que esperar todavía un año más para salir al mercado (2001) sin compromisos de calidad y funcionamiento y tener un precio estratosférico, se vendió en tan sólo media hora. Sí, en media hora. Y no sólo eso. Se levantaron pedidos ese mismo día.

 

 

El resto es historia. Richard Mille ha utilizado materiales nunca imaginados en relojería porque estos son ligeros, resistentes, resisten choques térmicos, no se rayan, duran muchos años, aportan un look especial a las piezas: Carbono NTPT, ALUSIC, Titanio grado 5, Nanotubos de Carbono, Aluminio, Silico, Aluiminio-Litio, Cerámica TPZ-Z, Cerámica ATZ, Cristal de Zafiro, cobre, magnesio, circonio por sólo mencionar algunos.

Los materiales utilizados en la arquitectura y construcción de estas máquinas de alto desempeño, son utilizados para fabricar aviones de combate, helicópteros, transbordadores espaciales y satélites, porque el desempeño, la resistencia y la ligereza son parte del ADN y de la mencionada filosofía Mille.

Richard Mille es ya un icono no sólo de la alta relojería, sino del lujo al más alto nivel. Este hombre creo una marca que mueve pasiones, que se basa en generar un impacto emocional, su efecto sobrepasa la racionalización del precio y hoy por hoy es un sinónimo de uber lujo.

La historia y éxito de esta marca es digna de ser estudiada en las escuelas de negocios de las más renombradas universidades del mundo, en donde la rentabilidad usualmente está relacionada a la existencia de un mercado, a la realización de grupos de enfoque, a la racionalización y eficiencia de los costos. La visión y aproximación de Richard Mille es un ejemplo de cómo las cosas se pueden hacer diferentes, cómo se puede crear un producto que sin importar su precio, mueve pasiones y se convierte en un símbolo de éxito.

Richard Mille es una marca y un producto aparte. No tiene comparación, no puede clasificarse. Richard Mille ha creado un Universo Propio y va por más.

 

 

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